<
>

Checo y Toño Pérez, la pasión por el automovilismo se lleva en la sangre

Checo Pérez celebra con su padre la tercera posición en el GP de Rusia 2015. Mark Thompson/Getty Images

Alguna vez, Antonio Pérez Garibay le dijo el menor de sus hijos: “Nunca te rindas”. La frase no fue solo un consejo, se convirtió en el fundamento en la vida de Sergio Pérez, el único piloto mexicano actualmente en la Fórmula Uno.

La consiga ha acompañado a Checo desde que dejó el núcleo familiar a los 14 años, cuando se fue a vivir solo a Alemania para alcanzar el objetivo de convertirse en piloto de la máxima categoría, hasta ahora que es uno de los protagonistas de la F1.

En el marco de la celebración del Día del Padre, Pérez Garibay recuerda que esas tres palabras han sido la mejor recomendación que le ha dado a su hijo.

“Que nunca se rinda. Que vea siempre para adelante y que no deje de tocar puertas. El ‘no’ ya lo tienes, entonces arriésgate y ve por las cosas”.

Para Checo más que una frase, pues ha visto y vivido cómo su padre ha luchado por todo lo que se ha propuesto. Por eso, cuando se le pide que lo describa responde: “Mi papá es único. No conozco a persona más intensa y más obstinada que él. No hay nada imposible para él. Lo que quiere, lo consigue”.

Con un papá piloto, lo normal en la casa de los Pérez Mendoza eran los domingos de Fórmula Uno, los fines de semana de go karts, ver todo tipo de carreras de autos y escuchar todo el tiempo de automovilismo.

Es por eso que cuando Toño Jr. y Checo decidieron ser pilotos profesionales, toda la familia hizo un gran esfuerzo; hoy, todos disfrutan y valoran cada sacrificio realizado por ver a Checo en la F1.

“La carrera profesional de mis hijos siempre fue la prioridad y lo mucho o poco que teníamos se nos iba en eso. Fueron muchas horas de viajes en carretera, sin dormir, llegar a los circuitos, correr y volver a manejar de regreso, porque al día siguiente tenían que ir a la escuela.

“Ha sido una carrera de muchos esfuerzos. Por eso es que me da más gusto ver ahora el fruto de todos esos sacrificios”, comentó Pérez Garibay.

Para Sergio, ser piloto de F1 no solo ha sido una cuestión de talento y habilidad al volante. Su carácter le ha permitido no desistir a pesar de los momentos difíciles desde que debutó en la categoría, en 2011.

“Checo tiene una gran capacidad de concentración y control emocional. Una vez que está dentro del auto se puede desconectar de todo y concentrarse únicamente en lo que tiene al frente. Esa es una gran cualidad que tiene”, distinguió su padre.

“Fuera de las pistas es totalmente opuesto a cómo es en la pista, donde es muy agresivo y rápido. Lo que sí conserva como piloto y como ser humano es su inteligencia y su competitividad. No le gusta perder ni dentro ni fuera de las pistas”, agregó el padre de Checo.

Con siete podios hasta el momento en la F1, el ahora piloto de la escudería Force India tiene siempre muy presente que cada éxito alcanzado es también el de su familia, principalmente de su papá.

“Soy consciente de que esto (la F1) era un sueño para mi papá y me siento orgulloso de poder darle esa alegría carrera tras carrera. (Cuando subo a un podio pienso) Que es un logro de los dos y le doy las gracias por haberme llevado por este camino”.

Con información de Fórmula 1 Gran Premio de México.