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Fowler domó Erin Hills y es el líder del US Open

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Cabrera firmó una tarjeta de 71(-1) en la primera vuelta (1:18)

US Open. (1:18)

La pelota está en el tee. Un sólido golpe con el driver la impulsa, veloz, y allá va. Quizá sea el golf, en los papeles, el menos extremo de todos los deportes. Sin embargo, en un escenario como el US Open, una vez que la bola fue golpeada en el primer hoyo, el resultado quedará colgado de una fina cuerda. Y es parecida a la que sostiene a un alpinista escalando una pared vertical de piedra. No hay riesgo de vida en el golf, pero el nivel de stress que produce en los jugadores, una cancha de US Open, es bastante parecido.

La ruta hecha hoy por Rickie Fowler en la montaña de Erin Hills fue perfecta. Siete birdies, ningún bogey. Ya lo dijo Jack Nicklaus, el US Open es la última prueba para un golfista. Todos los aspectos del juego deberán dominarse para brillar en esta fiesta y Fowler estuvo a la altura. Es cierto también, que el joven estadounidense jugó la cancha temprano, en la ventana más amigable que ofreció en el día.

Una cuarta parte de los jugadores bajaron el par y el 65 de Fowler iguala un record para una primera vuelta de US Open. Pero no hay que dejarse engañar. La cancha, en buena medida por el clima y también por una acertada prudencia de la USGA, se presentó dócil en la jornada inicial. Pero la gran flexibilidad en la distancia que ofrece este magnífico campo, les permitirá a los anfitriones manejar la dificultad para asegurar, tarde o temprano, que la tradición de scores altos que caracteriza a este mítico torneo se mantenga intacta.

¿Dónde quedaron en este primer capítulo las aspiraciones de los 5 sudamericanos que están participando? Imposible no destacar lo de Ángel Cabrera. El diablo sabe por diablo, pero más sabe por viejo, y el Pato, con sus 47 años y 2 Majors bajo el brazo, mostró su experiencia y su oficio. La felicidad hubiera sido completa para el cordobés sin el doble bogey del largo par 3 del hoyo 6 (su hoyo 15). Hasta entonces, su registro de -3 era un inicio soñado en este, su último año de exención para este torneo, luego de su victoria de 2007 en Oakmont. Terminó -1 y en el puesto 29.

Andrés Romero, que entró al campeonato jugando la clasificación, tuvo un flojo comienzo y llegó a estar +4 al tee del hoyo 15. Pero su capacidad de recuperación volvió a salvarlo y los birdies del hoyo 16 y 18 lo dejaron contento, con un final de 74 golpes y buenas sensaciones.

El aficionado chileno Joaquín Niemann, número 1 del Ranking Mundial Amateur, hizo un muy buen debut entre la elite del golf. Terminó con +2.

Las cosas no le salieron bien al argentino Emiliano Grillo. El mejor latinoamericano del Ranking Mundial (puesto 37) tuvo un comienzo errático y terminó con 2 bogeys para un total de +4, que lo deja peleando la clasificación para el fin de semana.

Finalmente, Jhonattan Vegas tuvo un día para el olvido. El venezolano presentó una tarjeta de 77 golpes y, al igual que Grillo, solo pensará en una gran segunda vuelta que le permita jugar los segundos 36 hoyos.

Fue una sorpresa el abultado registro de Rory McIlroy. El norirlandés hizo águila en el par 4 del hoyo 2 y desde allí subió nada menos que 8 golpes. Terminó con +6 y quedó al borde de la eliminación.

También sorprendió el +3 del campeón defensor, Dustin Johnson, candidato natural por su potencia y precisión con el tiro de salida. Pero el norteamericano no es el mismo después de su caída en el Masters, y su regreso a la competencia no lo encuentra aún afinado.

Las predicciones y las apuestas para acertar el ganador de la 117va edición del US Open están a la orden del día. Los análisis y las estadísticas abundan, pero el golf no es una ciencia. El ganador, como en las últimas ediciones, estará seguramente entre los mejores del Ranking Mundial.

Fowler dio un paso importante, y su coraje para jugar los tiros importantes en los momentos decisivos lo ayudará mucho a ganar su primer Major. Sergio García, o mejor dicho, el nuevo Sergio García, ganador del Masters, llega confiado y con todos los elementos de su juego en sintonía. Su precisión en las salidas y la solidez de sus hierros pueden ser un arma letal en Erin Hills. Si su putter funciona bien, será difícil vencerlo. El inglés Paul Casey, que marcha segundo a un golpe, luego de una soberbia ronda de 66 impactos, está también listo para ganar un Major y. si el viento sopla en este link, tendrá también sus buenas chances.

Erin Hills fue el sueño del millonario Bob Lang, quien no pudo ver, como dueño, la coronación de su gran proyecto. La amenaza de la bancarrota lo obligó a vender la cancha hace unos pocos años. Construida en un terreno natural que fuera ocupado por un glaciar hace miles de años, es una apuesta arriesgada de la USGA, a sólo dos años de la experiencia fallida en Chambers Bay. Con 7.741 yardas es la cancha más larga de la historia del US Open. Sus fairways son atípicamente anchos, pero errarlos traerá un castigo durísimo. Solo tiene cinco árboles, pero el rough es tan alto que resulta casi imposible encontrar la pelota. Por ahora se presenta mansa y accesible, pero el fin de semana mostrará su carácter y desafiará a los mejores del mundo.

El segundo Major del año ha comenzado.